Les mostraré lo que es el arrepentimiento evangélico. El arrepentimiento es una gracia del Espíritu de Dios donde un pecador es humillado por dentro y es cambiado notablemente. Para una mayor ampliación, sepan que el arrepentimiento es una medicina hecha de ingredientes especiales. Si falta uno de esos ingredientes, el arrepentimiento pierde su virtud.
Ingrediente 1: RECONOCIMIENTO DEL PECADO
La primera parte de la obra sanadora de Cristo es aplicar el ojo salvador. Es la gran cosa que se puede notar en el arrepentimiento del hijo prodigo: “volvió en sí”.
Lucas 15:17 "Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!"
Él se vio a sí mismo como un pecador y nada más que un pecador. Antes de que un hombre pueda ir a Cristo debe primero ir a sí mismo. Primero debe reconocer y considerar lo que es su pecado, y conocer la plaga que es el pecado en su corazón, antes de que pueda ser debidamente humillado por su pecado. La primera cosa que Dios hizo fue la luz. La primera cosa que Dios da a los pecadores es la iluminación. El ojo fue hecho para ver y para llorar. El pecado primero debe ser visto antes de que podamos llorar por el. Por lo tanto, yo infiero que si alguien no puede ver su pecado, no puede arrepentirse. Muchos que buscan faltas en otros, no ven ninguna en ellos mismos. Ellos dicen que ellos tienen corazones buenos. ¿No es extraño que dos vivan juntos, sin que se conozcan el uno al otro? Ese es el caso del pecado. Su cuerpo y su alma viven juntas, y sin embargo es inconsciente de sí mismo. Él no conoce su propio corazón. Debajo de un velo, está oculto un rostro deformado. Las personas están veladas con ignorancia y amor propio. Por lo tanto, ellos no ven cuan deformada están sus almas.
Ingrediente 2: PENA POR EL PECADO
Ambrosio llama pena a la amargura del alma. La palabra Hebrea “estar apenado” significa, “tener el alma como si esta estuviera crucificada”. Esto debe ocurrir en el verdadero arrepentimiento:
Isaías 12:10 “mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán”
Llorarán como si sintieran los clavos de la cruz entrando en sus propios cuerpos. Una mujer puede esperar tener un niño sin dolor, como alguno puede tener arrepentimiento sin culpa. El que pueda creer sin dudas, debe sospechar de si su fe es verdadera; y el que se pueda arrepentirse sin pena, debe sospechar de si su arrepentimiento es verdadero.
Salmos 51:17 "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."
Joel 2:13 "Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo"
Ingrediente 3: CONFESION DEL PECADO
Este pesar es una pasión vehemente que tendrá que ventilarse, liberarse, salirse, soltarse. Esta tristeza se ventila a sí misma en los ojos al llorar y en la boca al confesar:
Nehemías 9:2 “Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres."
Oseas 5:15 "Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán."
La confesión es una acusación a uno mismo.
2 Samuel 24:17 "Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre."
Esto no es común entre los hombres. Los hombres nunca quieren acusarse ellos mismos, pero cuando venimos ante Dios, nos debemos acusar nosotros mismos. De hecho, el pecador humilde hace más que acusarse a sí mismo; él se sienta en el juicio, y emite sentencia contra él mismo. Él confiesa que merece estar bajo la ira de Dios.
Ingrediente 4: VERGÜENZA POR EL PECADO
El cuarto ingrediente del arrepentimiento es la vergüenza:
Ezequiel 43:10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella.
El sonrojarse es el color de la virtud. Cuando el corazón se ha vuelto negro por el pecado, la gracia enrojece el rostro con el sonrojamiento:
“Esdras 9:6 y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
El hijo prodigo estuvo tan avergonzado de sus pecados que pensó que no era digno de que su Padre lo tratara como a su hijo.
Lucas 15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
Ingrediente 5: ABORRECIMIENTO DEL PECADO
El quinto ingrediente del arrepentimiento genuino es el aborrecimiento del pecado. Hay un aborrecimiento, un odio hacia las abominaciones:
Ezequiel 36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
Una persona que se arrepiéntete de verdad es un aborrecedor del pecado. Si el hombre odia lo que hace que su estomago enferme, mucho más odiará lo que hace que se conciencia se enferme. Aborrecer el pecado es más que dejarlo. Uno puede dejar el pecado por temor, pero la repugnancia y aborrecimiento del pecador es un odio hacia éste. Cristo nunca es amado hasta que el pecado es odiado. El cielo nunca es anhelado hasta que el pecado es aborrecido. El arrepentimiento genuino comienza en el amor de Dios y termina en el aborrecimiento del pecado.
Ingrediente 6: VOLVERSE DEL PECADO
El sexto ingrediente del arrepentimiento es volverse del pecado. El verdadero arrepentimiento, como un acido cítrico, destruye la cadena de hierro del pecado.
Ezequiel 14:6 “Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.”
Ese volverse del pecado es llamado un “dejar el pecado”.
Isaías 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
Es llamado un “echar de uno la iniquidad”.
Job 11:14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia.
La muerte del pecado es la vida del arrepentimiento. El mismo día que un cristiano se vuelve del pecado, debe comenzar poner al pecado en un ayuno perpetuo. El ojo debe ayunar de miradas impuras. El oído debe ayunar de escuchar chismes. La lengua debe ayunar de ofensas. Las manos debes ayunar de dar soborno. Los pies deben ayunar del camino de ir a la prostituta. Y el alma debe ayunar de amar la perversidad. Este volverse del pecado implica un cambio notable. Hay un cambio radical en el corazón. En el arrepentimiento, Cristo convierte el corazón de piedra en un corazón de carne.
Hay un cambio radical en la vida. Volverse del pecado es algo tan visible que otros pueden darse cuenta. Es llamado un cambio de la oscuridad a la luz.
Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
Un barco esta yendo al este; y viene un viento y lo cambia al oeste. Igualmente, un hombre está yendo al infierno antes de que el viento contrario del Espíritu Santo sople, cambie su dirección y cause que navegue al cielo. El arrepentimiento produce un cambio visible en una persona, que hace que parezca como si otra alma hubiese tomado lugar en el mismo cuerpo.
fuente: www.tronodegracia.com
"Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios"
4/3/13
» La Naturaleza del Verdadero Arrepentimiento - Thomas Watson
Les mostraré lo que es el arrepentimiento evangélico. El arrepentimiento es una gracia del Espíritu de Dios donde un pecador es humillado por dentro y es cambiado notablemente. Para una mayor ampliación, sepan que el arrepentimiento es una medicina hecha de ingredientes especiales. Si falta uno de esos ingredientes, el arrepentimiento pierde su virtud.
Ingrediente 1: RECONOCIMIENTO DEL PECADO
La primera parte de la obra sanadora de Cristo es aplicar el ojo salvador. Es la gran cosa que se puede notar en el arrepentimiento del hijo prodigo: “volvió en sí”.
Lucas 15:17 "Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!"
Él se vio a sí mismo como un pecador y nada más que un pecador. Antes de que un hombre pueda ir a Cristo debe primero ir a sí mismo. Primero debe reconocer y considerar lo que es su pecado, y conocer la plaga que es el pecado en su corazón, antes de que pueda ser debidamente humillado por su pecado. La primera cosa que Dios hizo fue la luz. La primera cosa que Dios da a los pecadores es la iluminación. El ojo fue hecho para ver y para llorar. El pecado primero debe ser visto antes de que podamos llorar por el. Por lo tanto, yo infiero que si alguien no puede ver su pecado, no puede arrepentirse. Muchos que buscan faltas en otros, no ven ninguna en ellos mismos. Ellos dicen que ellos tienen corazones buenos. ¿No es extraño que dos vivan juntos, sin que se conozcan el uno al otro? Ese es el caso del pecado. Su cuerpo y su alma viven juntas, y sin embargo es inconsciente de sí mismo. Él no conoce su propio corazón. Debajo de un velo, está oculto un rostro deformado. Las personas están veladas con ignorancia y amor propio. Por lo tanto, ellos no ven cuan deformada están sus almas.
Ingrediente 2: PENA POR EL PECADO
Ambrosio llama pena a la amargura del alma. La palabra Hebrea “estar apenado” significa, “tener el alma como si esta estuviera crucificada”. Esto debe ocurrir en el verdadero arrepentimiento:
Isaías 12:10 “mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán”
Llorarán como si sintieran los clavos de la cruz entrando en sus propios cuerpos. Una mujer puede esperar tener un niño sin dolor, como alguno puede tener arrepentimiento sin culpa. El que pueda creer sin dudas, debe sospechar de si su fe es verdadera; y el que se pueda arrepentirse sin pena, debe sospechar de si su arrepentimiento es verdadero.
Salmos 51:17 "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."
Joel 2:13 "Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo"
Ingrediente 3: CONFESION DEL PECADO
Este pesar es una pasión vehemente que tendrá que ventilarse, liberarse, salirse, soltarse. Esta tristeza se ventila a sí misma en los ojos al llorar y en la boca al confesar:
Nehemías 9:2 “Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres."
Oseas 5:15 "Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán."
La confesión es una acusación a uno mismo.
2 Samuel 24:17 "Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre."
Esto no es común entre los hombres. Los hombres nunca quieren acusarse ellos mismos, pero cuando venimos ante Dios, nos debemos acusar nosotros mismos. De hecho, el pecador humilde hace más que acusarse a sí mismo; él se sienta en el juicio, y emite sentencia contra él mismo. Él confiesa que merece estar bajo la ira de Dios.
Ingrediente 4: VERGÜENZA POR EL PECADO
El cuarto ingrediente del arrepentimiento es la vergüenza:
Ezequiel 43:10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella.
El sonrojarse es el color de la virtud. Cuando el corazón se ha vuelto negro por el pecado, la gracia enrojece el rostro con el sonrojamiento:
“Esdras 9:6 y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
El hijo prodigo estuvo tan avergonzado de sus pecados que pensó que no era digno de que su Padre lo tratara como a su hijo.
Lucas 15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
Ingrediente 5: ABORRECIMIENTO DEL PECADO
El quinto ingrediente del arrepentimiento genuino es el aborrecimiento del pecado. Hay un aborrecimiento, un odio hacia las abominaciones:
Ezequiel 36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
Una persona que se arrepiéntete de verdad es un aborrecedor del pecado. Si el hombre odia lo que hace que su estomago enferme, mucho más odiará lo que hace que se conciencia se enferme. Aborrecer el pecado es más que dejarlo. Uno puede dejar el pecado por temor, pero la repugnancia y aborrecimiento del pecador es un odio hacia éste. Cristo nunca es amado hasta que el pecado es odiado. El cielo nunca es anhelado hasta que el pecado es aborrecido. El arrepentimiento genuino comienza en el amor de Dios y termina en el aborrecimiento del pecado.
Ingrediente 6: VOLVERSE DEL PECADO
El sexto ingrediente del arrepentimiento es volverse del pecado. El verdadero arrepentimiento, como un acido cítrico, destruye la cadena de hierro del pecado.
Ezequiel 14:6 “Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.”
Ese volverse del pecado es llamado un “dejar el pecado”.
Isaías 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
Es llamado un “echar de uno la iniquidad”.
Job 11:14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia.
La muerte del pecado es la vida del arrepentimiento. El mismo día que un cristiano se vuelve del pecado, debe comenzar poner al pecado en un ayuno perpetuo. El ojo debe ayunar de miradas impuras. El oído debe ayunar de escuchar chismes. La lengua debe ayunar de ofensas. Las manos debes ayunar de dar soborno. Los pies deben ayunar del camino de ir a la prostituta. Y el alma debe ayunar de amar la perversidad. Este volverse del pecado implica un cambio notable. Hay un cambio radical en el corazón. En el arrepentimiento, Cristo convierte el corazón de piedra en un corazón de carne.
Hay un cambio radical en la vida. Volverse del pecado es algo tan visible que otros pueden darse cuenta. Es llamado un cambio de la oscuridad a la luz.
Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
Un barco esta yendo al este; y viene un viento y lo cambia al oeste. Igualmente, un hombre está yendo al infierno antes de que el viento contrario del Espíritu Santo sople, cambie su dirección y cause que navegue al cielo. El arrepentimiento produce un cambio visible en una persona, que hace que parezca como si otra alma hubiese tomado lugar en el mismo cuerpo.
fuente: www.tronodegracia.com
27/2/13
Disfrutar de la vida
I Timoteo 6:6
Un hombre rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a sus barca contemplando el mar y fumando apaciblemente su pipa después de haber vendido el pescado.
-Por qué ? no has salido a pescar? le preguntó el hombre emprendedor.
-Porque ya he pescado bastante por hoy..¡ -respondió el apacible pescador.
-Por qué? no pescas más de lo que necesitas?
-Insistió el industrial.
-Y qué iba a hacer con ello? -preguntó a su vez el pescador
-Ganarías más dinero. Fue la respuesta. podrías poner un motor nuevo que haría más potente a tu barca.Y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que sacarías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas. Y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.
-Y que haría entonces? -preguntó de nuevo el pescador.
-Podrías sentarte y disfrutar de la vida respondió el hombre emprendedor.
-Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? -respondió sonriendo el apacible pescador.
¡eso es precisamente lo que hago!
Contentarse con la vida que Dios nos ha concedido es disfrutar la mayor de las riquezas.
“Un hombre, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento”.
4/12/12
Venderse al enemigo
Los hebreos que desde tiempo antes habían estado con los filisteos, y que desde los alrededores habían subido con ellos al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. 1 Samuel 14.21
El capítulo 14 del primer libro de Samuel relata la extraordinaria hazaña de Jonatán, el cual subió contra los filisteos solamente acompañado por su paje de armas. El Señor premió su valentía con tan increíble victoria que movilizó a Saúl y a las tropas que estaban con él, que habían estado paralizadas por la indecisión. La iniciativa del joven guerrero desencadenó una serie de sucesos, uno de los cuales detalla el texto de hoy: los israelitas que se habían vendido al enemigo decidieron volver a unir sus vidas a la de sus compatriotas.
¿Qué hacían estos hombres colaborando con los filisteos? ¿Cómo podían haberse pasado a las filas de aquellos que constituían un tormento permanente para el pueblo de Dios? Para entender la razón de su decisión necesitamos saber que Israel se encontraba en una situación bastante desesperante. Los filisteos, que tenían el monopolio en la fabricación de espadas, habían subido para batallar contra ellos. Entre los seiscientos hombres que acompañaban al desafortunado rey Saúl había solamente dos espadas, las cuales estaban en manos del rey y su hijo. ¿Cómo podían estos hacerle frente a un ejército fuertemente armado? Algunos de los hebreos, viendo que estaban perdidos, decidieron echar su suerte con los que seguramente iban a triunfar, los filisteos. De ninguna manera querían estar del lado de los perdedores.
Esta decisión revela el profundo deseo de las personas de formar parte del grupo de los que triunfan en la vida. El éxito casi siempre viene de la mano del respeto y el reconocimiento de los que están a nuestro alrededor y, por haber crecido en un mundo caído, esto satisface el intenso anhelo de ser aceptados por los demás. El problema es que este deseo nos puede llevar a buscar la aprobación sin medir el precio que haya que pagar, aun hasta el punto de «vender nuestra alma por un plato de lentejas».
Cómo líderes debemos estar en guardia contra el deseo de agradar a los demás. En ocasiones estamos tan desesperados porque nuestro proyecto prospere, nuestra congregación crezca o nuestro programa logre buena asistencia, que estamos dispuestos a echar mano a cualquier método a fin de alcanzar esa meta. Sin percatarnos, podemos comenzar a negociar con los principios de un ministerio aceptable a los ojos de Dios. Aun podemos llegar a cruzar a las filas del enemigo, incorporando las técnicas, las filosofías y los principios que aseguran el éxito en el mundo. De allí que muchos pastores se mueven más como gerentes que como siervos. Nosotros, sin embargo, hemos sido llamados a estar firmes en los principios del reino. Nuestra suerte está echada con Jesucristo, y no debemos claudicar, aun si pareciera que el enemigo nos tiene cercados. Las verdades de Dios no son negociables y él respalda la vida de aquellos que se mantienen firmes inclusive cuando la mayoría se haya vendido al enemigo. ¡Aun así, seguimos siendo mayoría!
Para pensar:
« ¡Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza y no mira a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira!» (Sal 40.4)
28/11/12
Errores De Nuestros Padres
“Zacarías hizo lo malo a los ojos del Señor, igual que sus antepasados. Se negó a apartarse de los pecados que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.” - 2 Reyes 15.9
El que diga que viene de una familia perfecta es un mentiroso o está en profunda negación y engaño.
El identificar que tu familia es disfuncional o que tiene elementos no sanos, no significa que te estés quejando o diciendo que odias a tus padres o hermanos.
El decir “mi familia no es perfecta,” no es un acto de traición. El reconocer el hecho, simplemente nos permite tratar algunas de las cosas que no queremos reproducir en nuestra vida o en nuestra propia familia.
Al ver las historias en el Viejo Testamento vemos que habían muchas familias disfuncionales. Había muchas cosas que necesitaban ser tratadas y cambiadas cuando los antepasados morían y los miembros jóvenes tomaban el mando.
El problema fue que la mayoría de los hijos hicieron las mismas cosas estúpidas que sus padres o antepasados hicieron. Al haber fallado en tratar esas cosas, terminaron condenados a repetir los errores del pasado.
Yo sé que mi familia no es perfecta. Como muchas familias, tenemos nuestros secretos, tenemos temas de los que nadie quiere hablar, tenemos individuos que manipulan situaciones y emociones, tenemos personas tercas y tenemos personas débiles; tenemos alcohólicos, tenemos adictos al trabajo, adictos al apostar, adictos sexuales, fariseos, gente con muy pocos límites y gente con limites demasiado estrictos.
También tenemos viudas, viudos, sobrevivientes al cáncer, sobrevivientes al abuso, sobrevivientes a la guerra y héroes de guerra. Tenemos mujeres que son ejemplo de fuerza, hombres ejemplo de fuerza divina, gente desinteresada y entregada. Como la mayoría de las familias, tenemos lo bueno y lo malo.
asumo que tu familia tiene elementos similares, ambos buenos y malos. Asumo que en lo profundo de tu ser deseas tener un futuro provechoso, lleno de paz y alegría. Si quieres tener un futuro sano y bueno, necesitarás ser honesto sobre el pasado de tu familia.
Hoy, cuáles son algunas cosas no saludables de tu familia que no quieres reproducir o perpetuar?
El pasado esta destinado a repetirse en ti, en tu familia y en tu futuro, si no comienzas a hacer algunos cambios hoy. Ama a tus padres y a tu familia, pero eso no significa que tengas que cometer los mismos errores.
25/11/12
¿Con qué combate usted en su liderazgo?
“El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un verdadero líder cuando supera estos combates.”
Ser líder es un desafío, estar en posición de liderazgo no significa que lo ha alcanzado todo o que lo sabe todo. El hecho de ser líder no significa que usted es perfecto o perfecta, por el contrario es cuando más nos ven nuestras imperfecciones. Ser líder es estar en la mirada de muchos y a muchos líderes no nos gusta estar en la mirada de muchos. Y es que todo líder enfrenta una serie de combates contra sus enemigos interiores.
¿Con qué combate usted en su liderazgo?
Mantener la integridad. ¿Estoy haciendo lo correcto? Cuando usted es integro en sus palabras y acciones los demás le seguirán porque confían en usted.
Falta de confianza. ¿Confío en las personas? ¿Soy confiable para mi equipo? Los líderes que tienen confianza en sus colaboradores suelen tener éxito. La confianza se da por el ejemplo.
Inseguridad. ¿Me siento seguro? ¿Me comparo con otros? Los líderes seguros sirven a su gente, no “golpean” o “maltratan” a sus colaboradores. La seguridad comienza cuando dejas de compararte y de excusarte en la posición que ocupas, y empiezas a servir a otros. La grandeza del liderazgo es dado por el servicio que prestas a otros.
Falta de delegación. ¿Estoy haciendo solo(a) el trabajo? El delegar tiene que ver también con la falta de confianza, al pensar que si lo hago estoy siendo eficiente. Cuando se delega se establece un buen ambiente de trabajo.
Temor a enfrentar los conflictos. ¿Me cuesta confrontar a los colaboradores? Hay cierto temor a encarar abiertamente el problema, el confrontar no es divertido pero es necesario a la hora de buscar resultados en el que todos salgan ganando.
El miedo a fracasar. ¿Tengo miedo a fallar? Muchos líderes tienen temor a fallar por eso no se arriesgan o no buscan mejorar o innovar, y se esconden en excusas para no intentar alcanzar el éxito. Ellos desconocen que del fracaso podemos aprender, que lo importante no es no caer sino levantarse cuando se ha caído. Es mejor fracasar al intentarlo, que dejar de triunfar por temor a fracasar.
Orgullo. ¿Tengo orgullo en mi vida? No hay nada más peligroso que un líder orgulloso. El orgullo es un hilo muy delgado que muchas veces no nos damos cuenta que somos orgullosos. El considerarnos superiores, el pensar que todo lo sabemos, que no necesitamos a nadie y el pensar que no tenemos luchas. Un líder debe ser lo suficientemente humilde para entender que no lo sabe todo, que necesita a otras personas para crecer y ser mejor en su liderazgo.
“Dichosos aquellos que pueden aceptar sus luchas internas y se dedican a combatirlas para mejorar sus vidas.” Pedro Sifontes
¿Con cuáles otras cosas están luchando en su liderazgo?
¿De las siete mostradas con cuál o cuáles se identifica?
¿Qué pasos dará en su vida para combatir aquellas cosas que le impiden mejorar su liderazgo?
Espero haber contribuido un poco en su desarrollo como líder.
22/11/12
Las olas
Un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el barquito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.
Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.
Sin decir nada el muchacho empezó a levantar piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacia retroceder el barco hasta la orilla.
Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.
A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios, nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.
Salmos.28:7
13/11/12
Disfruta de la vida
Un hombre rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a su barca contemplando el mar y fumando apaciblemente su pipa después de haber vendido el pescado.
-¿Por qué? ¿No has salido a pescar? le preguntó el hombre emprendedor.
-Porque ya he pescado bastante por hoy - respondió el apacible pescador.
-¿Por qué? ¿No pescas más de lo que necesitas?
-Insistió el industrial.
-¿Y qué iba a hacer con ello? - preguntó a su vez el pescador.
-Ganarías más dinero. Fue la respuesta. Podrías poner un motor nuevo que haría más potente a tu barca.
Y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que sacarías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas. Y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.
-¿Y que haría entonces? - preguntó de nuevo el pescador.
-Podrías sentarte y disfrutar de la vida respondió el hombre emprendedor.
-¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? - respondió sonriendo el apacible pescador.
¡Eso es precisamente lo que hago!
Contentarse con la vida que Dios nos ha concedido es disfrutar la mayor de las riquezas.
1Timoteo.6:6
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